La Charca
La Charca Horas después del crimen, a las cuatro de la mañana, dos campesinos pasaron frente a la tienda. Detuviéronse incidentalmente frente a la puerta cuya cerradura rompió Gaspar, y como uno de ellos pusiera la mano sobre los batientes, notaron que estaba abierta.
Les alarmó aquello, y aunque atribuyeron el caso a algún descuido, alejáronse inquietos por si acaso, por no verse envueltos en malos asuntos.
Cruzáronse en el camino con el dependiente, que les reconoció. Llegó éste a la tienda y dióse cuenta de que la puerta estaba abierta y la cerradura rota.
Retrocedió presa de alarma, y por una vereda vecina fue a despertar al segundo comisario, especie de teniente, que residiendo en las cercanías ayudaba a Andújar en el comisariato.
Enterado aquél del caso fuéronse los dos a la tienda, y a la luz del alba diéronse cuenta del sombrío acontecimiento; y sobre el mostrador, con letra casi ininteligible y torpe redacción, produjo el segundo comisario un parte a la autoridad del poblado, que sin pérdida de tiempo fue remitido valiéndose de un campesino elegido entre los primeros que se agolparon en el lugar.
El peatón, cerca del poblado, encontró a Andújar, que regresaba a la montaña.
Al saber lo sucedido quedó éste perplejo. ¿Qué había pasado? ¿Qué atrocidad resultaba? ¿Quién era el muerto?