El dinero
El dinero Y se marchó, después de haber besado de nuevo sus blancos cabellos. Ella volvió a su trabajo, con su sonrisa amistosa, llena de indulgencia. ¿No era ella tan sólo una amiga que se entregaba? Los celos la causaban vergüenza, cual si enlodaran más aún sus relaciones carnales. Ella quería superar la angustia de compartir sus amores con otra; se sentía desligada de ese egoísmo carnal del amor. Ser suya sabiendo que pertenecía a otras, carecía de importancia. Y, sin embargo, le amaba con todo su corazón, valiente y caritativo. Tratábase en definitiva del triunfo del amor; ese Saccard, ese bandido del arroyo financiero, amado de un modo tan absoluto por aquella adorable mujer, porque ella le veía, activo y valeroso, crear un mundo, hacer la vida.