El dinero
El dinero —Los Jordan; de modo que viene usted por los Jordan… Pues bien, tratándose de negocios, ni existe la mujer, ni hay por quĂ© hablar de hombre galante. Cuando se debe, se paga; es la Ăşnica regla que yo conozco. ¡Unos tipejos que se burlan de mĂ desde hace años, y a los que, despuĂ©s de un trabajo del diablo, sĂłlo he conseguido arrancar cuatrocientos francos, sueldo a sueldo!… ¡Ah!, ¡maldita sea!, ¡sĂ, harĂ© que se vendan sus cosas, les lanzarĂ© a la calle mañana por la mañana, si esta misma noche no tengo aquĂ, sobre la mesa de mi despacho, los trescientos treinta francos con quince cĂ©ntimos que todavĂa me deben!
Y Saccard entonces, como táctica, para sacarlo de quicio, le dijo que aquel crĂ©dito habĂa sido ya pagado cuarenta veces y que a Ă©l seguramente no le habĂa llegado a costar ni diez francos. Y en efecto se ahogaba de cĂłlera.