El dinero

El dinero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Saccard entonces, con paso firme, se alejó. Todo su ser le parecía vacío; pero, merced a un esfuerzo de voluntad extraordinario, consiguió avanzar, sólido y recto. Sólo sus sentidos se habían como embotado, ya no tenía la sensación de que pisaba el suelo, creía más bien caminar sobre una alfombra de tupida lana. De igual modo, una especie de bruma anegaba sus ojos, y un runruneo constante zumbaba en sus oídos. Mientras salía de la Bolsa y bajaba la escalinata, no le resultó posible reconocer a las gentes; no eran más que fantasmas flotantes los que le rodeaban, formas vagas, imprecisas, sonidos perdidos. ¿No había visto acaso pasar la ancha y gesticulante cara de Busch? ¿No se había detenido unos instantes para hablar con Nathansohn, rebosando contento, y cuya debilitada voz, le parecía venir de lejos? ¿No le acompañaban Sabatani y Massias, en medio de la consternación general? Se volvía a ver rodeado de nuevo por un grupo numeroso, quizás entre ellos aún Sédille y Maugendre; toda clase de rostros en fin, que se esfumaban y transformaban. Y, cuando ya iba a alejarse, a perderse en la lluvia, por entre el fango líquido en que se hallaba sumergido París, repitió con voz aguda a todo ese mundo fantasmagórico, concretando así su última gloria y orgullo en poner de manifiesto su libertad de espíritu:



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker