El dinero
El dinero —En modo alguno; nosotros no somos ladrones. Le comprarÃamos sus millones y todos sus valores, por bonos de consumo divididos en anualidades. ImagÃnese usted ese inmenso capital, reemplazado asà por una holgada riqueza de medios de consumo: en menos de cien años, los descendientes de su Gundermann se verÃan constreñidos al trabajo personal, como los demás ciudadanos, puesto que las anualidades acabarÃan por agotarse, sin que ellos pudieran capitalizar sus forzadas economÃas, incluso suponiendo que se conserve intacto el derecho de sucesión… Le digo que todo esto barrerá de golpe, no sólo los negocios individuales, las sociedades anónimas y las asociaciones de capitales privados, sino, además, todas las fuentes indirectas de las rentas, igual que los sistemas de crédito, préstamos, arrendamientos… No quedará ya más medida del valor que el auténtico trabajo. Naturalmente, quedarán suprimidos los salarios, puesto que en el Estado capitalista actual, éstos no equivalen al producto exacto del trabajo ni representan jamás lo que es estrictamente necesario para el cotidiano sustento del obrero. Hay que reconocer que el Estado actual es el único culpable y que el patrono más Ãntegro se ve forzado a seguir la dura ley de la competencia, explotando a sus obreros si quiere subsistir. Hay que destruir totalmente nuestro actual sistema social… Gundermann se asfixiará bajo el peso de sus bonos de consumo, pero sus herederos apenas podrán consumirlos y habrán de cederlos a los demás, empuñando el pico o la herramienta, como cualquier camarada.