El sueño
El sueño Su juventud bien conservada y virgen vibró en aquel grito que estremeció la quietud de la noche. Era la pasión, la pasión de la que había muerto su madre, la pasión que le había arrojado a ese primer amor surgido del misterio. Todo su ardor le conducía a ello, su belleza, su lealtad, su ignorancia y su deseo goloso de vida.
—Me pasaba como a usted, esperaba, y la noche en que usted se mostró a su ventana la reconocí también… Dígame qué soñaba, cuénteme sus días de antes…
Pero, una vez más, ella le cerró la boca:
—No, hablemos de usted, sólo de usted, me gustaría que nada de usted quedara oculto para mí… ¡Tenerle, amarle todo entero!