El sueño
El sueño Al fin, él empujó la puerta de un pabellón y le dijo:
—Entre, está usted en mi casa.
Allí era donde su padre había creído conveniente alojarle, aislado en aquel rincón apartado del parque. Tenía, abajo, un gran salón, y arriba, un apartamento entero. Una lámpara iluminaba la gran habitación de la planta baja.
—Ya ve usted —prosiguió con una sonrisa— que está en casa de un artesano. Éste es mi taller.