El sueño
El sueño Cuando su marido le relató este encuentro, Hubertine se puso seria. Después de un silencio, pregunto:
—¿Repetirás a la niña lo que te ha encargado que le digas?
—DeberÃa hacerlo.
Ella le miró fijamente y declaró a continuación:
—Actúa según tu conciencia… Pero él se hace ilusiones, acabará por doblegarse a la voluntad de su padre y será nuestra pobre hijita la que morirá por ello.
Entonces, Hubert, combatido, lleno de angustia, dudo, se resignó a no contar nada. Además, cada dÃa se calmaba un poco cuando su mujer le mostraba la actitud tranquila de Angélique.
—Ya ves que la herida se cierra… Ella empieza a olvidar.