El sueño

El sueño

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todo estaba dispuesto; los Hubert terminaban de ordenar la habitación. Bajo el alegre sol que, a esa hora de la mañana, daba en los cristales, la habitación mostraba una blancura de aurora con la desnudez de sus grandes paredes blancas. Habían cubierto la mesa con un mantel blanco. A derecha e izquierda de un crucifijo, ardían dos cirios colocados en los candelabros de plata que habían subido del salón. Y también había allí agua bendita y un hisopo[145], un aguamanil para el agua, con su recipiente y una toalla, dos platos de porcelana blanca, uno lleno de copos de algodón, y el otro, de cucuruchos de papel blanco. Habían recorrido los invernaderos de la ciudad baja sin encontrar otras flores que no fueran rosas, grandes rosas blancas cuyos enormes manojos adornaban la mesa como con un temblor de blancos encajes. Y en aquella blancura redoblada, Angélique, moribunda, seguía respirando con su leve soplo, los párpados cerrados.








👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker