Nana
Nana El marqués de Chouard salía todos los días, y hablaba de un consejo del médico. Con Daguenet y Fauchery, la señora Hugon era injusta. Sobre todo el primero no abandonaba las Fondettes, renunciando a su proyecto de reanudar relaciones, para demostrarle a Estelle su más afectuoso respeto. Fauchery hacía lo mismo con la señora Muffat. Sólo una vez había encontrado en un sendero a Mignon, con los brazos llenos de flores y dando un curso de botánica a sus hijos. Se habían estrechado la mano, dándose noticias de Rose, quien se encontraba perfectamente; cada uno había recibido una carta de ella rogándoles que aprovechasen algún tiempo los aires del campo.
De todos sus huéspedes, la señora Hugon descartaba al conde Muffat y a Georges; el conde, que pretendía tener grandes negocios en Orleáns, no podía perderse en devaneos, y en cuanto a Georges, el pobrecito muchacho ya empezaba a inquietarla, porque cada tarde le daban terribles jaquecas que le obligaban a acostarse en pleno día.