Nana

Nana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Un ligero estremecimiento recorrió la sala. Rose Mignon acababa de aparecer, interpretando a Diana. Aunque no tenía la presencia ni la cara del personaje, enjuta y negra, de una fealdad adorable de pilluelo Parisiense, aparecía encantadora, como la misma caricatura del personaje. Su aria de entrada, cuya letra, lastimosa hasta el llanto, se quejaba de Marte, que estaba a punto de dejarla por Venus, fue cantada con una reserva púdica tan llena de alusiones procaces, que el público se caldeaba. El marido y Steiner, apretados el uno al otro, reían complacidos. Y toda la sala estalló cuando Prullière, ese actor tan querido, apareció de general, un Marte de pacotilla, empenachado con una pluma gigante y arrastrando un sable que le llegaba hasta el hombro. Ya estaba harto de Diana, por lo muy quisquillosa que era. Entonces Diana juraba vigilarlo y vengarse. El dúo finalizaba con una bufonada tirolesa que Prullière entonó muy cómicamente, con voz de gato irritado. Tenía una presunción cómica de primer galán afortunado, y lanzaba miradas de bravucón que arrancaban chillonas risas de las mujeres de los palcos.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker