Nana
Nana La Comedia Humana, de Balzac, no había tenido sucesor. Sólo Zola osó proyectar una obra tan titánica, una «gran máquina», un cuadro global totalizador: su Historia natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio (dentro de la cual se encuadra Nana), que llegaría a abarcar 20 volúmenes y más de diez mil páginas. Pero Zola no pretende imitar a Balzac, él quiere ir más allá. «No hay que hacer como Balzac, hay que ligarse más a los grupos que a los personajes». Y añade: «Además, en Balzac, no aparecen obreros».
Zola, que desborda el esquema del escritor burgués y que parece en realidad el primer escritor que se interesa por los valores del proletariado que bulle y emerge, logra con sus obras un éxito de masas sin precedentes.
La base del público lector que permite el florecer de la novela burguesa se amplía aún más en este período tumultuoso de cambios y avances, con el aumento de la capacidad y los recursos de la industria. En el lanzamiento de sus obras se recurre ya a un sistema de distribución que permite la difusión masiva y se utilizan procedimientos de publicidad nuevos que incluyen los carteles y los «hombres anuncio».