Yo acuso. La verdad en marcha
Yo acuso. La verdad en marcha Como veis, sois vosotros quienes ahora los reunÃs, les obligáis a cerrar filas, a trabajar como uno solo en pro de la salvación y la honestidad, mientras los cubrÃs de insultos, los acusáis del más perverso complot, pese a que ellos sólo aspiraban a reparar una gravÃsima injusticia.
[…] Por lo tanto, ya no es la misma Francia, si se la puede engañar hasta ese punto, soliviantarla contra un miserable que lleva tres años expiando, en atroces condiciones, un crimen que no ha cometido. SÃ, allá, en un islote perdido, bajo un sol abrasador, hay un ser aislado de los demás hombres. No sólo lo aÃsla el ancho mar, sino once guardianes que lo tienen encerrado dÃa y noche formando una muralla viviente. Han inmovilizado a once hombres para custodiar a uno solo. Jamás asesino alguno, jamás loco furioso alguno ha sido encerrado con tal saña. ¡Y ese eterno silencio, esa lenta agonÃa, bajo la execración de todo un pueblo! […]
SÃ, pertenezco a esa cofradÃa, y espero que todos los franceses decentes quieran pertenecer a ella.