Yo acuso. La verdad en marcha
Yo acuso. La verdad en marcha Este artículo apareció en Le Figaro el 5 de diciembre de 1897.
Es el tercer y último artículo que me publicaron en ese periódico. Encontré incluso dificultades para que lo aceptaran; y, como se verá, me pareció prudente despedirme del público, porque yo pretendía continuar una campaña que soliviantaba a los lectores asiduos del periódico. Comprendo perfectamente que un periódico necesite tener en cuenta las costumbres y deseos de su clientela. Por eso, siempre que me han parado los pies, sólo a mí me he echado la culpa por haberme equivocado con respecto al terreno y las condiciones de la lucha. No por eso Le Figaro dejó de mostrar audacia al acoger esos tres artículos, y le estoy agradecido por ello.
¡Oh, a qué espectáculo asistimos desde hace tres semanas, y qué días tan trágicos, tan inolvidables acabamos de vivir! No recuerdo otros que hayan despertado en mí mayor solidaridad, angustia y generosa ira. He sentido exasperación, odio hacia la necedad y la mala fe, y he tenido tanta sed de verdad y de justicia que he comprendido hasta qué punto los más generosos impulsos pueden llevar a un pacífico ciudadano al martirio.