Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio DON JUAN.—(Asomándose al balcón.) ¿Quién es?
CIUTTI.—(Dentro.) Por aquí;
Salvaos.
DON JUAN.—¿Hay paso?
CIUTTI.—Sí:
arrojaos.
DON JUAN.—Allá voy.
Llamé al cielo, y no me oyó,
y pues sus puertas me cierra,
de mis pasos en la tierra
responda el cielo, y no yo.
(Se arroja por el balcón, y se le oye caer en el agua del río; al mismo tiempo que el ruido de los remos muestra la rapidez del barco en que parte, se oyen golpes en las puertas de la habitación; poco después entra la justicia, soldados, etc.)
Alguaciles, soldados. Luego DOÑA INÉS y BRÍGIDA.
ALGUACIL 1.º.—El tiro ha sonado aquí.
ALGUACIL 2.º.—Aún hay humo.
ALGUACIL 1.º.—¡Santo Dios!
Aquí hay un cadáver.
ALGUACIL 2.º.—Dos.
ALGUACIL 1.º.—¿Y el matador?
ALGUACIL 2.º.—Por allí.
