Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio ¡Oh! sÃ; ese hombre tiene traza
de saberlo a fondo.
(Ruido adentro.)
Pero
¿qué es esto?
(Se asoma a la puerta.)
¡Anda! el forastero
está riñendo en la plaza.
¡Válgame Dios! ¡Qué bullicio!
¡Cómo se le arremolina
chusma… y cómo la acoquina
él solo! ¡Uf! ¡Qué estropicio!
¡Cuál corren delante de él!
No hay duda, están en Castilla
los dos, y anda ya Sevilla
toda revuelta. ¡Miguel!
BUTTARELLI y MIGUEL.
MIGUEL.—¿Che comanda?
BUTTARELLI.—Presto, qui
servi una tabola, amico,
e del Lacryma più antico
porta due buttiglie.
MIGUEL.—Si,
signor padron.
BUTTARELLI.—Micheletto,
apparechia in caritÃ
lo più ricco, que si fa,
