Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio verlos, y sin que la gente
me reconociera.
BUTTARELLI.—A fe
que eso es muy fácil, señor.
Las fiestas de Carnaval,
al hombre más principal
permiten sin deshonor
de su linaje, servirse
de un antifaz, y bajo él,
¿quién sabe, hasta descubrirse,
de qué carne es el pastel?
DON GONZALO.—Mejor fuera en aposento
contiguo…
BUTTARELLI.—Ninguno cae
aquí.
DON GONZALO.—Pues entonces trae
el antifaz.
BUTTARELLI.—Al momento.
DON GONZALO.
DON GONZALO.—No cabe en mi corazón
que tal hombre pueda haber,
y no quiero cometer
con él una sinrazón.
Yo mismo indagar prefiero
la verdad… mas, a ser cierta
la apuesta, primero muerta
que esposa suya la quiero.
