Amok
Amok La carta contenÃa —en pocas palabras y con un tono de cortesÃa sospechosamente exiguo— la orden real de abandonar la corte sin demora y de retirarse a su finca de Courbépine, en NormandÃa. HabÃa caÃdo en desgracia, a la postre sus enemigos habÃan vencido: lo supo ya al ver la sonrisa de los porteros, antes de que llegara el mensaje real. Pero no lo dejó entrever. El oficial observó con atención sus ojos mientras seguÃan las lÃneas de la carta de arriba abajo. No pestañearon y, cuando se volvió de nuevo hacia él, centellearon sonrientes:
—Su majestad está muy preocupado por mi salud y desea que abandone el calor de la ciudad para retirarme a mi castillo. Comunique a su majestad que satisfaré su deseo sin tardanza.
Sonrió al pronunciar estas palabras, como si contuvieran un sentido oculto. El oficial ejecutó un largo saludo con el sombrero y se retiró con una reverencia.
