Erasmo de Rotterdam
Erasmo de Rotterdam Pocos fueron los que vieron jamás a Erasmo, en toda su vida, con hábitos eclesiásticos; y es siempre preciso hacerse cierto esfuerzo para recordar que este hombre, libre de pensamiento y que escribe tan sin preocuparse, haya pertenecido en realidad, hasta la hora de su muerte, al estado eclesiástico. Pero Erasmo conoce el gran arte de vivir; todo lo que le es molesto lo aparta de sÃ, de una manera suave y nada llamativa, y, bajo cualquier hábito y sometido a no importa qué coacción, sabe guardar su libertad interna. Por medio de los pretextos más hábiles, alcanzó dispensa de dos papas para no tener que llevar traje sacerdotal; de la obligación del ayuno libróse con un certificado de enfermo, y nunca, ni por un solo dÃa, volvió a estar sometido a la disciplina del convento, a pesar de todos los ruegos, admoniciones y hasta amenazas de sus superiores.