Erasmo de Rotterdam
Erasmo de Rotterdam Estas ideas fundamentales de Erasmo, comparadas con la fuerza arquitectónica de la exégesis católica y del ardiente impulso amoroso de los mÃsticos, producen quizás el efecto de ser un poco bajas y vulgares, pero son humanas; aquÃ, como en todos los terrenos del saber, el efecto de Erasmo no se manifiesta tanto hacia lo profundo como en lo amplio. Su Enchiridion Militis Christiani (Manual del caballero cristiano), redactado, como obra ocasional, según deseo de una piadosa dama noble para aviso de su marido, llega a ser un manual teológico popular, y la Reforma, con sus belicosas exigencias radicales, encuentra, gracias a él, un campo ya labrado. Pero no el inaugurar este combate, sino el apaciguar, en el último instante, por medio de proposiciones conciliadoras, el que ya amenaza, es la misión de este solitario, cuya voz resuena en el desierto, el cual, en un tiempo en el que de los concilios surge amargamente la discordia por insignificantes menudencias dogmáticas, sueña con una última sÃntesis de todas las formas sinceras de fe espiritual, con un rinascimento del cristianismo, que debe librar a todo el mundo, para siempre, de luchas y conflictos, y con ello elevar verdaderamente la creencia en Dios a religión de la Humanidad.