Erasmo de Rotterdam
Erasmo de Rotterdam La condición, previa y patente para Erasmo, el paladín de éstas y de todas las ideas de armonía, es la eliminación de toda violencia y, en especial, la supresión de la guerra, de ese «naufragio de todo bien». Erasmo tiene que ser considerado como el primer teorizador literario del pacifismo; no menos de cinco escritos compuso contra la guerra en un tiempo de continuas luchas: en 1504, la invitación a Felipe el Hermoso; en 1514, la dirigida al obispo de Cambray, en la que le dice que «como príncipe cristiano, por el amor de Cristo, debería aceptar la paz»; en 1515, en los Adagia, el célebre artículo que lleva el título, eternamente verdadero, de «Dulce bellum inexpertis» («Sólo para aquellos que no la han experimentado parece bella la guerra»); en 1516, en sus Lecciones a un piadoso príncipe cristiano, háblale admonitoriamente al joven emperador Carlos V, y, por último, aparece en 1517 la Querela Pacis, propagada en todas las lenguas y, sin embargo, desconocida por todos los pueblos, la «queja de la paz que ha sido rechazada, expulsada y asesinada en todas las naciones de Europa».