Erasmo de Rotterdam
Erasmo de Rotterdam A este primer encuentro entre Lutero y Erasmo en el universo de lo espiritual jamás siguió, durante todo el tiempo de su vida, un encuentro personal en el espacio fÃsico y terreno; por instinto, desde la primera hora hasta la última, evitaron encontrarse estos dos hombres, que, en innumerables escritos y en numerosos grabados en cobre, fueron celebrados, juntas las dos imágenes y juntos los dos nombres, como los libertadores del yugo romano, como los primeros honrados evangélicos alemanes. La historia, con ello, nos ha privado de un gran efecto dramático, pues ¡qué ocasión perdida para considerar, frente a frente, a estos dos grandes antagonistas, hostiles las miradas y enemigos los rostros! Rara vez el destino del mundo ha producido dos criaturas humanas en tan perfecto contraste, por su carácter y su personalidad fÃsica, como Erasmo y Lutero. Por su carne y su sangre, por su norma y su forma, por su exposición espiritual y su posición vital, por lo externo del cuerpo como por su nervio más Ãntimo, pertenecen, por decirlo asÃ, a diversas y hostiles razas de caracteres: tolerancia frente a fanatismo, cultura contra fuerza primitiva, ciudadanÃa universal contra nacionalismo, evolución frente a revolución.