Los Ojos del hermano eterno

Los Ojos del hermano eterno

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En la quinta estancia, más honda bajo la tierra que altas las palmeras más gigantescas, se encontraba la celda del preso. Virata penetró en ella y alzó la antorcha por encima del bulto oscuro tirado en el suelo, que no se movió hasta que la luz se posó en su cara. Chirrió una cadena.

Virata se inclinó sobre él.

—¿Me reconoces?

—Sé quién eres. Eres ese al que nombraron amo y señor de mi destino y que me ha aplastado con su pie.

—No soy ningún señor. Soy servidor del rey y de la justicia. Y he venido para servirla.

El preso lanzó una mirada tenebrosa con la que recorrió el rostro del juez.

—¿Qué quieres de mí?

Virata, después de permanecer en silencio un rato, dijo:

—Te he herido con mi palabra, pero también tú me has hecho daño con las tuyas. Ignoro si mi sentencia ha sido justa, pero sí había verdad en tus palabras: no se puede medir a nadie con una vara que no se conoce. He sido un ignorante, pero ahora quiero saber. He enviado a cientos de hombres a esta noche, a muchos he infligido castigos que no sé lo que significan. Ahora los quiero conocer por experiencia propia, quiero aprender a ser justo y entrar en la transmigración sin culpa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker