Maria Estuardo
Maria Estuardo Solamente la idea de la venganza llena sus sentidos ahora, cuando, encerrada en sus aposentos, presa de súbditos traidores, camina sin descanso arriba y abajo, pensando tan sólo una cosa, ponderando tan sólo una cosa: ¿cómo romper el círculo de sus enemigos, cómo vengar la sangre de su fiel servidor, que aún gotea caliente de las tablas del suelo, cómo poner de rodillas o delante del patíbulo a todos aquellos que acaban de levantarse contra ella y han puesto la mano sobre la reina ungida? En vista de la injusticia sufrida, desde este momento a esta combatiente hasta ahora caballeresca cualquier medio le parecerá justo y legítimo. Se produce un cambio interior: la que hasta ahora había sido incauta se vuelve cautelosa y taimada, la que hasta ahora había sido demasiado honesta como para mentir a nadie aprende a disimular, la que hasta ahora había jugado limpio con todo el mundo empleará todas sus extraordinarias capacidades intelectuales en golpear a los traidores con sus propias armas. A menudo en un solo día una persona aprende más que en meses y años; ahora María Estuardo ha recibido una de esas lecciones decisivas para toda su vida: los puñales de los conspiradores no sólo han asesinado ante sus ojos al fiel servidor Rizzio, sino la despreocupada disposición a la confianza y la ingenuidad de su carácter. ¡Qué error haber sido crédula con los traidores, honesta con los mentirosos, qué necedad mostrar su corazón a los que no tienen corazón! ¡No, ahora hay que disfrazarse, negar sus sentimientos, ocultar su ira, mostrarse amable con aquellos que son sus enemigos para siempre, y esperar con odio encubierto la hora en que se pueda vengar al amigo asesinado, la hora de la revancha! Ahora hay que emplear todas las energías en velar sus verdaderos pensamientos, en anestesiar a sus enemigos mientras aún están borrachos celebrando su éxito, ¡mejor humillarse uno o dos días ante unos canallas, para luego humillarlos definitivamente! Tan espantosa traición sólo se puede vengar traicionando a los traidores de forma aún más osada, aún más audaz, aún más cínica.