Maria Estuardo
Maria Estuardo Ese funesto escudo de armas con el emblema de la soberanía inglesa lo llevarán, orgulloso y visible, el rey Delfín y la reina Delfina en julio de 1559 a un torneo en París, organizado para celebrar la Paz de Cateau-Cambrésis. El caballeroso rey Enrique II no se priva de romper en persona una lanza «pour l’amour des dames», y todo el mundo sabe a qué dama se refiere: Diana de Poitiers, que desde su palco mira orgullosa y bella a su real amante. Pero el juego se vuelve de pronto terriblemente serio: en ese combate se decide la Historia Universal. Porque el capitán de la guardia de corps escocesa, Montgomery, después de haber roto su lanza, corre con el trozo que le queda contra su adversario, el rey, con tan torpe violencia que una astilla penetra en su ojo por la visera y el rey cae inconsciente del caballo. Al principio se considera que la lesión no es peligrosa, pero el rey no recobra el conocimiento, la familia rodea horrorizada el lecho del enfermo sumido en la fiebre. Durante algunos días, la robusta naturaleza del bravo Valois lucha contra la muerte; finalmente, el 10 de julio, su corazón se para.