Maria Estuardo
Maria Estuardo MarÃa Estuardo pronto puede advertir en otras medidas que ha pasado el tiempo de las cartas amables y la cortés hipocresÃa, y ha llegado el último asalto de una lucha de décadas que ya no tolera la compasión: a cuchillo. Porque después de todos esos atentados la corte inglesa ha decidido atar más corto a MarÃa Estuardo y arrebatarle definitivamente toda posibilidad de seguir conspirando e intrigando. Shrewsbury, que como caballero y gran señor ha sido un carcelero demasiado indulgente, es «released» de su cargo —la palabra «liberado» tendrÃa aquà su auténtico sentido—, y de hecho agradece de rodillas a Isabel que después de quince años de enojo haya vuelto a hacerle un hombre libre. En su lugar se nombra a un fanático protestante: Amyas Poulet. Ahora, por vez primera, MarÃa Estuardo puede hablar con razón de la servitude, de la esclavitud en que ha caÃdo, porque en vez de un amable guardián se le ha metido en casa a un implacable carcelero.