Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Durante cuatro meses Georg Friedrich Händel vivió sin fuerza, y la fuerza era su vida. La parte derecha de su cuerpo siguió muerta. No podÃa caminar, no podÃa escribir, ni con la mano derecha arrancar un solo sonido a las teclas. No podÃa hablar. Su labio colgaba torcido por el terrible desgarro que habÃa afectado a su cuerpo. Sólo balbucientes y ahogadas las palabras manaban de su boca. Cuando uno de sus amigos tocaba algo de música para él, a sus ojos afluÃa algo de luz y el cuerpo pesado y reacio se agitaba como el de un enfermo en sueños. QuerÃa seguir el ritmo, pero tenÃa los miembros helados, presos de una espantosa rigidez. Los tendones, los músculos, ya no le obedecÃan. El hombre en otro tiempo colosal se sentÃa desvalido, emparedado en una tumba invisible. En cuanto terminaba la música, los párpados se le cerraban, y de nuevo yacÃa como un cadáver. Por fin, el médico, a la desesperada —el maestro al parecer no tenÃa curación—, aconsejó que llevaran al enfermo a los baños calientes de Aquisgrán, que tal vez le proporcionaran una cierta mejorÃa.