Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad La primera gran victoria de La marsellesa —que asà se llama pronto el himno de Rouget— se produce en ParÃs. El 30 de julio, el batallón avanza por los suburbios con la bandera y la canción por delante. Miles y cientos de miles aguardan en las calles, para recibirles solemnemente. Y cuando los marselleses se acercan, quinientos hombres cantando el himno como si lo hicieran con una sola garganta y marcando el paso, la multitud escucha con atención. ¿Qué himno espléndido e irresistible es ése que cantan los marselleses? ¡Y qué toque de trompeta el de ese «Aux armes, citoyens»! Penetra en todos los corazones, acompañado por el redoble atronador de los tambores. Dos, tres horas después, el estribillo suena ya por todos los callejones. El Ça ira ha quedado olvidado. Olvidadas, las viejas marchas, las tonadillas pasadas de moda. La Revolución ha reconocido su propia voz. La Revolución ha encontrado su himno.