Momentos Estelares De La Humanidad

Momentos Estelares De La Humanidad

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se extiende como un alud. Imparable en su marcha triunfal. El himno es cantado en los banquetes. En los teatros, en los clubs, después incluso en las iglesias tras el Te Deum y pronto en lugar del Te Deum. En uno o dos meses, La marsellesa se ha convertido en la canción del pueblo y de todo el ejército. Servan, el primer ministro de guerra republicano, tiene la perspicacia de reconocer la tonificante y exaltadora fuerza de tan particular canto de guerra. Rápidamente da órdenes para que se distribuyan cien mil ejemplares por todos los pelotones. En dos o tres noches, la canción de un desconocido se ha difundido más que todas las obras de Moliere, Racine y Voltaire. No hay fiesta que no acabe con La marsellesa. No hay batalla en la que los músicos del regimiento no entonen primero el canto de guerra de la libertad. En Jemappes y Nerwinden, los regimientos, cantando a coro, se organizan para el asalto decisivo. Y los generales enemigos, que sólo pueden alentar a sus soldados con la vieja receta de la doble ración de aguardiente, ven con horror que no tienen con qué enfrentarse a la fuerza explosiva de ese himno «terrible», que, como una ola resonante y estrepitosa, se lanza sobre sus propias filas, cuando lo cantan al unísono miles y miles de voces. Sobre todas las batallas de Francia, arrastrando a incontables seres al entusiasmo y a la muerte, se cierne ahora La marsellesa, como en otro tiempo Niké, la diosa alada de la victoria.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker