Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad un grito mudo,
besa él al Redentor en el crucifijo
que el pope, serio, apremiándole, le tiende.
Después todos ellos,
los diez, de tres en tres,
son remachados con cuerdas a los postes.
Ya avanza
presuroso un cosaco,
para vendarle los ojos frente a los fusiles.
Entonces su mirada, antes de la gran ceguera,
atrapa ávida —lo sabe, ¡por última vez!—
aquel pequeño trozo de mundo,
que le ofrece el cielo allá arriba.
En la claridad matutina ve la iglesia.
Como dispuesta para la última cena,
la cubierta está al rojo,
inflamada por la aurora.
Y él con una súbita dicha extiende la mano para alcanzarla,
como si fuera la vida de Dios tras la muerte…
Entonces le atan la noche en torno a los ojos.
Pero dentro,
llena de color, la sangre comienza a fluir.
En una marea de reflejos,
desde las venas, la vida
se alza en imágenes.
Y él siente