Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad No hay nada que a los hombres les cueste más perdonar que el desengaño en medio de un sincero entusiasmo y el verse alevosamente defraudados por un hombre del que lo han esperado todo. En cuanto se confirma el rumor de que el tan alabado telégrafo no funciona, la tempestuosa oleada de júbilo se vuelve, convertida en maliciosa irritación, contra el culpable inocente, Cyrus W. Field. Ha engañado a una ciudad, a un país, al mundo. Hace tiempo que él conocía el fracaso del telégrafo, se afirma en la city, pero llevado por su egoísmo se ha dejado vitorear y ha aprovechado entretanto para deshacerse de las acciones que le correspondían, obteniendo con ello pingües beneficios. Se difunden otras calumnias aún más maliciosas, entre ellas la más increíble de todas, que, perentoria, afirma que el telégrafo atlántico jamás ha funcionado correctamente. Que todas las comunicaciones eran patrañas y embustes, que el telegrama de la reina de Inglaterra había sido redactado de antemano y que nunca se había transmitido nada a través del telégrafo oceánico. En todo ese tiempo, prosigue el infundio, no ha llegado una sola noticia por encima del mar que fuera verdaderamente comprensible. Y añaden que los directores han compuesto telegramas imaginarios partiendo únicamente de suposiciones y señales incoherentes. Estalla un verdadero escándalo. Precisamente los que ayer eran los que más fuerte gritaban de júbilo, son los que ahora alborotan más. Toda una ciudad, todo un país, se avergüenza de su excesivo y prematuro entusiasmo. Cyrus W. Field es escogido como víctima de esa cólera. El que aún ayer pasaba por ser un héroe nacional, un hermano de Franklin y un descendiente de Colón, tiene que ocultarse de sus antiguos amigos y admiradores como si fuera un delincuente. En un solo día se hizo todo. En un solo día fue destruido. El fracaso parece incalculable. El capital está perdido. Disipada, la confianza. Y como la legendaria serpiente de la mitología escandinava, la Midgardsormr, encerrada en el fondo del mar universal, el inútil cable permanece en las inexploradas profundidades del océano.