Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad TOLSTÓI: Ahora me siento muy bien… Muy, muy bien. Sólo que esta noche, fue horrible. Se me ocurrió que alguien de casa podrÃa perseguirme, que me cogerÃan y que me llevarÃan de vuelta a aquel infierno… En ese momento me levanté y os desperté. Tan fuerte era el desgarro. Durante todo el camino ese miedo no me abandonó, ni la fiebre, que hizo que los dientes me castañetearan… Pero, ahora, desde que estoy aquÃ… Aunque, en realidad, ¿dónde estoy? Jamás he visto este lugar. Ahora todo es diferente… Ahora ya no tengo ningún miedo. Ya no vendrán a buscarme.
DUSCHAN: Seguro que no. Seguro. Puede usted acostarse tranquilo. Aquà no le encontrará nadie.
Entre los dos ayudan a Tolstói a levantarse.
EL JEFE DE ESTACIÓN (saliéndoles al paso): Les ruego que me disculpen… Sólo puedo ofrecerle una habitación muy sencilla… Mi propio cuarto. Y la cama tal vez tampoco sea buena… Sólo es una cama de hierro. Pero lo dispondré todo para que, enseguida con un telegrama, envÃen otra con el próximo tren…
TOLSTÓI: No, no. No quiero otra… Durante demasiado tiempo las he tenido mejores que las de los demás. Cuanto peor sea ahora, tanto mejor para mÃ. ¿Cómo mueren los campesinos? Y, sin embargo, también tienen una buena muerte…
SASCHA (ayudándole): Ven, padre. Ven. Estarás cansado.