Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad El espectáculo de aquel dÃa de diciembre es grandioso. La magnÃfica basÃlica, cuyo lujo de antaño en mármoles y mosaicos y excelencias resplandecientes apenas podemos imaginar por la mezquita actual, celebra la gran fiesta de la reconciliación. Rodeado de todos los dignatarios de su imperio, aparece Constantino, el basileus, para con su corona imperial ser el supremo testigo y garante de la eterna unión. El inmenso espacio, iluminado por incontables velas, está lleno a rebosar. Ante el altar celebran misa como hermanos el legado de la sede de Roma, Isidoro, y el patriarca ortodoxo Gregorio. Por primera vez, esta iglesia volverá a incluir en sus plegarias el nombre del Papa. Por primera vez, el piadoso cántico se eleva hacia las bóvedas de la imperecedera catedral simultáneamente en lengua latina y en lengua griega, mientras que el cadáver de san Espiridión es llevado en solemne procesión por las dos clerecÃas pacificadas. Una y otra fe, Oriente y Occidente, parecen unidas para siempre. Y por fin, tras muchos años de criminal disensión, se consuma la idea de Europa, el sentido de Occidente.
