Novela de ajedrez
Novela de ajedrez —¡Revancha!
Lo que realmente me alarmó fue su tono desafiante; de hecho, McConnor ofrecÃa en aquel instante mucho más el aspecto de un boxeador a punto de descargar un puñetazo que el de un gentleman bien educado. No sé yo si serÃa consecuencia de los modales tan poco agradables que Czentovic habÃa usado con nosotros o bien del enfermizo amor propio del escocés; en cualquier caso McConnor no parecÃa el mismo. TenÃa el semblante encendido hasta la raÃz de los cabellos, las ventanas de la nariz se le habÃan dilatado bajo una fuerza interior, transpiraba visiblemente y se mordÃa los labios. Su barbilla se proyectaba hacia adelante en señal de batalla, y en sus ojos pude distinguir con inquietud aquel relampagueo de apasionamiento incontrolado que generalmente se observa tan sólo en los jugadores de ruleta cuando, después de doblar la apuesta seis o siete veces seguidas, vuelve a salir el color que no han elegido. En aquel momento comprendà que el fanático amor propio de McConnor lo llevarÃa a jugar con Czentovic una partida tras otra, a apuesta sencilla o doblada, hasta poder ganar por lo menos una, aun a costa de perder su fortuna. Y si Czentovic le seguÃa la corriente, habrÃa encontrado en McConnor una mina de oro de la que podrÃa extraer un par de miles de dólares antes de llegar a Buenos Aires.
Czentovic no se inmutó.