Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias En esta tierra baja que digo, que generalmente es malsana y poco apta para la habitación humana, hay excepción de algunas partes que son templadas y fértiles, como es gran parte de los llanos del Perú, donde hay valles frescos y abundantes. Sustenta por la mayor parte la habitación de la costa el comercio por mar con España, del cual pende todo el estado de las Indias. Están pobladas en la costa algunas ciudades, como en el Perú, Lima y Trujillo; Panamá y Cartagena, en Tierra Firme; Santo Domingo, y Puerto Rico y La Habana, en las islas, y muchos pueblos menores, como la Veracruz, en la Nueva España; Ica y Arica, y otros en el Perú; y comúnmente los puertos (aunque poca) tienen alguna población. La segunda manera de tierra es por otro extremo muy alta y, por el consiguiente, fría y seca, como lo son las sierras comúnmente. Esta tierra no es fértil, ni apacible, pero es sana, y así es muy habitada; tiene pastos y, con ellos, mucho ganado, que es gran parte del sustento de la vida humana; con esto suplen la falta de sementeras, rescatando y trajinando. Lo que hace estas tierras ser habitadas, y algunas muy pobladas, es la riqueza de minas que se halla en ellas, porque a la plata y al oro obedece todo. En éstas, por ocasión de las minas, hay algunas poblaciones de españoles y de indios muy crecidas, como es Potosí y Guancavelica, en el Perú; los Zacatecas, en Nueva España. De indios hay por todas las serranías grande habitación, y hoy día se sustentan y aún quieren decir que van en crecimiento los indios, salvo que la labor de minas gasta muchos, y algunas enfermedades generales han consumido gran parte, como el cocoliste en la Nueva España: pero, en efecto, de parte de su vivienda no se ve que vayan en disminución.