Historia natural y moral de las Indias
Historia natural y moral de las Indias En Quito los años pasados, hallándome en la ciudad de los Reyes, el volcán que tiene vecino echó de sí tanta ceniza, que por muchas leguas llovió ceniza tanta, que escureció del todo el día; y en Quito cayó de modo, que no era posible andar por las calles. Otros volcanes han visto que no echan llama, ni humo, ni ceniza, sino allá en lo profundo están ardiendo en vivo fuego sin parar. De éstos era aquél, que en nuestro tiempo un clérigo cudicioso se persuadió, que era masa de oro la que ardía, concluyendo que no podía ser otra materia, ni metal, cosa que tantos años ardía sin gastarse jamás; y con esta persuasión hizo ciertos calderos y cadenas, con no sé qué ingenio, para coger y sacar oro de aquel pozo; más hizo burla de él el fuego, porque no había bien llegado la cadena de hierro y el caldero cuando luego se deshacía y cortaba como si fuera estopa. Todavía me dijeron que porfiaba el sobredicho, y que andaba dando otras trazas cómo sacar el oro que imaginaba.