Al final mueren los dos
Al final mueren los dos Mateo sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas, pero no eran de tristeza. Era gratitud, pura y simple.
Esa noche, regresaron al apartamento de Mateo y se sentaron juntos en el sofá. El reloj marcaba la medianoche, y ambos sabían que su tiempo se estaba agotando. Pero en lugar de preocuparse, se abrazaron en silencio, dejando que el mundo desapareciera a su alrededor.
Cuando el último minuto llegó, no hubo palabras. Solo una calma infinita.