Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa De noche se juega al tresillo; y por cierto que en mi partida interviene un tipo que acaso describa alguna vez. Aludo al capellán del Regimiento.
Sépase, por de pronto, que todo clérigo en campaña llega a ser más militar que Napoleón, mientras que su asistente pierde la hechura de soldado y se convierte en un verdadero sacristán, místico y devoto como una monja.
Por lo demás, nuestro compañero de tresillo es un ángel de paz en toda acción de guerra, y una guerra andando aquellos días que no hay acción.
28 de diciembre.
¡Otras veinticuatro horas de aburrimiento y de impaciencia!
Los marroquíes han cambiado de plan indudablemente, comprendiendo al fin que serán inútiles cuantos esfuerzos hagan para estorbar los trabajos del Camino de Tetuán. Ello es que han dejado de atacarnos.
Posdata. Los generales Ros, Prim y García están ya completamente buenos.