Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Impresiones poéticas. Mirada retrospectiva. Marchas y combates a que no he asistido. El Campamento del Hambre.
Lagunas del RÃo Azmir, 11 de enero.
Heme ya de vuelta en mi tienda, o sea, de regreso en mi casa. Reconozco las paredes de lienzo, los muebles de campaña, las menores particularidades del hogar… La cama ocupa el acostumbrado sitio; las armas el suyo; allà están las provisiones; aquà mi pÃcaro criado Soriano…
Solo ha cambiado el paisaje que se extendÃa delante de la puerta… Cierto que también ahora, como en anteriores campamentos, se distingue el mar a lo lejos; pero la playa es otra, y la perspectiva de las montañas muy diferente. He aquÃ, por ejemplo, a mi derecha, unas Lagunas que no existÃan cuando abandoné esta morada… El promontorio de Cabo Negro se nos ha acercado también lo menos doce millas… Mas ¿qué digo? ¡Hasta el suelo de la tienda ha variado, trocándose de arcilloso en arenoso!
Y es que las paredes de mi casa son las mismas, pero no asà la tierra en que se levantan. El suelo ha caminado, y hoy me encuentro en un paraje desconocido. Estoy, pues, dentro de mi hogar, y, sin embargo, no sé dónde me hallo, ni quiénes son mis vecinos ahora, ni por dónde se va a ninguna parte.