Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Marcha para acampar.—Formación de un campamento.
Campamento de la Concepción (en el
camino de Tetuán), 14 de diciembre.
Ya estamos acampados. Hace tres horas, este valle, denominado el Tarajar, y los dos montes que lo sombrean, eran una selva cerrada, silenciosa, perteneciente a la morisma, y donde apenas se veÃa huella de pie humano. En este momento es una colonia española, una ciudad cristiana, deslindada y fortificada completamente, dividida en dos barrios separados por un arroyo, subdividida en manzanas atravesadas por calles, con su fuente pública, su lavadero, su abrevadero para los caballos, su hospital, su iglesia, su palacio, su boulevard, sus oficinas, su fonda, su casa-tribunal, sus murallas, sus puertas, sus hileras de casas, su cuartel de Guardia Civil, sus caballerizas, y, como podrá verse en la fecha de este capÃtulo, hasta con su nombre.

El general Zabala, jefe del segundo cuerpo del ejército de Africa (De fotografÃa).
Tal milagro, que un exceso de hipérboles hace aparecer inverosÃmil, es una verdad más o menos relativa, y se ha realizado de la siguiente manera: