Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa En que se ve por el revés la presente historia.—Planes de los moros; sus ejércitos; sus proclamas y pregones; sus pérdidas.—Nuestros prisioneros.—Situación de Tetuán durante las últimas acciones.—Muley-el-Abbas.—Muley-Ahmed.—Las cabilas.—Con lo demás que verá el curioso lector.
Tetuán, 7 de febrero.
Una de las infinitas razones que tenÃa yo para desear comunicarme con moros y judÃos, era la viva curiosidad que me excitaba a romper el encanto y descifrar el misterio que han rodeado al ejército enemigo durante toda la campaña.
El número de sus legiones y de sus pérdidas; la procedencia de las hordas que hemos batido; el nombre de sus generales y jefes; lo que decÃan la vÃspera y al dÃa siguiente de cada acción; la idea que tenÃan de nosotros; la explicación de sus maniobras; lo que hacÃan de sus heridos; el juicio que formaban los habitantes de Tetuán acerca del curso de la guerra: todo esto y otras muchas cosas, que solo hemos sabido por cálculos, o conjeturas, por adivinación o por el relato de falaces prisioneros, eran datos muy preciosos para la inteligencia de la presente historia, sin los cuales carecerÃa de realidad y verosimilitud.

Familia judÃa.
¡Pues todo esto lo he averiguado hoy!