Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Nada más justo que esta indemnización; pero la garantía es contraproducente. Si España desiste de quedarse con Tetuán, no es porque los moros se nieguen a tolerarnos aquí, sino porque consideramos la ocupación de esta plaza como una carga inútil y onerosa. Ahora bien, si los moros adoptan un sistema de morosidad en el pago de la indemnización, al cabo de diez o doce años de tener en nuestro poder esta prenda pretoria nos veremos en el caso de devolvérsela, o de arruinarla, sin haber cobrado un maravedí, y habiendo tenido nosotros que gastar otros 500.000.000 del Tesoro español en custodiar la hipoteca y en guerrear con todas las cabilas montaraces de estos contornos.
Como quiera que sea, y a juzgar por la cara que los parlamentarios moros (de vuelta ya en nuestro campo) han puesto a la nueva condición, el Imperio no cederá a Tetuán…, ni siquiera en garantía. Por consiguiente, seguirá adelante la guerra, y tomaremos a Tánger dentro de algunas semanas, para tener que evacuarle dentro de algunos meses…
—Y ¿por qué evacuar a Tánger? —preguntarán nuestros conquistadores madrileños—. ¿No es aquélla una plaza fuerte y marítima, muy fácil de conservar? ¿No sería utilísima a nuestros intereses comerciales?