Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa ¡Adiós a los que dejo ya sepultados en estos montes y llanuras! ¡Adiós a nuestra adorada bandera! ¡Adiós a mi vetusta espada de Toledo, a mi noble caballo, a mi hospitalaria tienda! ¡Y gracias mil a ese Dios que ha velado por mi vida y me permite volver en busca de España!
¡Nunca me atreví a esperarlo!