Diario de un testigo de la Guerra de Africa
Diario de un testigo de la Guerra de Africa Actitud de nuestra escuadra.—El general Bustillo.—Tánger a lo lejos.—Llego a España.—Relación de la batalla de Gualdrás.—Bases de la paz.—Conclusión. A bordo del Tharsis.
A bordo del Tharsis, 22 de marzo, a las diez de la noche.
A las seis de la tarde (cerca ya del obscurecer) abandoné la tierra de África…
En aquel momento empezaban a verse las vespertinas hogueras del campamento de Tetuán…
Mis ojos se llenaron de lágrimas…, y deseé volver en busca del ejército; pasar con él esta solemne noche; acompañarlo mañana, y morir en la próxima lucha bajo la bandera española…
—¿Adónde voy? —me dije lleno de remordimientos—. Al mundo de la política, ¡a hablar de patria! ¡A proponer a un pueblo poeta que trueque lo bello por lo conveniente! ¡Locura! ¡Locura!… ¡No bien abandono la patriótica atmósfera del campamento, penetra en mi corazón la desconfianza! ¿Quién me oirá? ¿Quién me creerá en Madrid?
Por fortuna, antes de venir a bordo de este vapor (que ha de conducirnos a Cádiz) hemos estado una hora en la fragata Princesa de Asturias, de la insignia del general Bustillo…