El Amigo de la muerte
El Amigo de la muerte —Nada tengo que decirte… TodavÃa no podrÃas comprenderme. ¿Qué es el morir? ¿Te lo has explicado? ¿Qué es la vida? ¿Te lo has explicado alguna vez? Pues si ignoras el valor de esas palabras, ¿a qué me preguntas si estás muerto o vivo?
—Pero, ¿las entenderé alguna vez? —exclamó Gil Gil desesperado.
—SÃ… Mañana… —respondió la Muerte.
—¡Mañana! No te comprendo.
—Mañana serás esposo de Elena.
—¡Ah!
—Y yo seré quien os apadrine… —continuó la Muerte.
—¡Tú! ¿Piensas acaso matarnos?
—Nada de eso. Mañana serás rico, noble, poderoso, feliz… ¡Mañana también lo sabrás todo!
—¿Conque me amas? —exclamó Gil Gil.
—¿Si te amo? —replicó la Muerte—. ¡Ingrato! ¿Cómo lo dudas?
—Pues hasta mañana… —dijo Gil Gil, dando la mano a la terrible divinidad.
Elena seguÃa de pie delante de Gil Gil.
—Hasta mañana… —respondió ella, como si hubiese oÃdo aquella frase, como si respondiese a otra secreta voz, como si adivinase los pensamientos del joven.
Y se volvió lentamente y salió de la cámara real.