El Capitán Veneno
El Capitán Veneno —Dejémosle que repose… —dijo Angustias en voz baja, sentándose al lado de su madre—. Y supuesto que ahora no puede oÃrnos, permÃteme, mamá, que te advierta una cosa… Creo que no has hecho bien en contarle que eres condesa y generala…
—¿Por qué?
—Porque…, bien lo sabes, no tenemos recursos suficientes para cuidar y atender a una persona como ésta, del modo que lo harÃan condesas y generalas de verdad.
—¿Qué quiere decir de verdad? —exclamó vivamente la guipuzcoana—. ¿También tú vas a poner en duda mi categorÃa? ¡Yo soy tan condesa como la de Montijo, y tan generala como la de Espartero!
—Tienes razón; pero hasta que el Gobierno resuelva en este sentido el expediente de tu viudedad, seguiremos siendo muy pobres…