El niño de la bola

El niño de la bola

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Manuel seguía con la cabeza baja y aparentemente tranquilo; y, cuando el cura hubo callado, le preguntó con lentitud y precisión:

—Dígame usted: ¿y Soledad? ¿Qué ha respondido a su padre?

—¡Vaya una salida! ¡Nada! ¿Qué había de responderle?

—Pero, ¿ha dado muestras de sentimiento? ¿Ha llorado?

—Soledad es como tú. ¡Soledad no llora!

—¿Y cómo sabe usted que no ha llorado en esta ocasión?

—¡Toma! Porque también se lo he preguntado yo a su madre. ¿Crees que, porque estoy vestido de cura, no entiendo yo de estos negocios?

Manuel continuó preguntando:

—¿Y qué dice la señá María Josefa? ¿Sigue creyendo que su hija me quiere? ¿Espera que se someterá a la voluntad de su padre?

—¡Mira, niño! —respondió el cura muy amostazado—. ¡Aquí no hemos venido a hablar de Soledad, sino de ti! ¡A mí no me mareas tú!

—¿De modo que no quiere usted decirme la opinión de la madre? —exclamó el joven con sentido acento.

—¡No, señor! ¡De ningún modo!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker