El niño de la bola
El niño de la bola ÚLTIMO VUELO DE UN PAR DE PERDICES
No pocos sudores costó a don Trinidad Muley deshacerse de otras muchas personas que habÃan entrado en la capilla y en la sacristÃa en pos de ambos Niños de la Bola, y que aún permanecÃan allà dos horas después de terminada la procesión.
