El niño de la bola
El niño de la bola LLEGADA DE DESAIX A MARENGO[214]
De buena gana hubiéramos terminado esta obra con el capítulo anterior. Nada habría perdido en ello la dignidad del género humano (en cuanto pueden representarla personajes tan imperfectos y oscuros como Manuel Venegas y la Dolorosa), y mucho nos lo hubieran agradecido nuestros lectores predilectos, que, si no son los más sabidos y leídos, tampoco son los de peor alma.
Pero hoy no tenemos la libertad discrecional del novelista: hoy somos esclavos de unos hechos desgraciadamente reales y positivos, y, por tanto, nos vemos en la dura obligación de referir aquí el trágico suceso que llenó de luto la ciudad aquel inolvidable día, y que sobrepujó a los deseos del mismo Vitriolo y a las aficiones románticas de la forastera.
