El niño de la bola
El niño de la bola Asà se justifica que el Obispo lo hubiese nombrado Cura propio de Santa MarÃa de la Cabeza, de cuya parroquia tomaba nombre el barrio más guerrero de la ciudad, donde vivÃa casi toda la gente labradora; asà se comprende la profunda estimación que siempre se tuvieron, aunque se trataron muy poco, el difunto don Rodrigo y el bueno de don Trinidad; asà se explica el paso que éste habÃa dado, recogiendo y adoptando al hijo del caballero, sin consultar ni entenderse con nadie; y por eso también nosotros tendremos necesidad más adelante de volver a hablar de tan digna persona, con cuyo motivo podremos decir algo de su casa, de su oratoria, de sus costumbres y hasta de su bendita ama de gobierno.
No lo hacemos a la presente porque reclama nuestra atención el hijo de Venegas, o sea el que ya muy pronto va a comenzar a llamarse El Niño de la Bola.